Dónde sí y dónde no
Empezamos por descartar. La mayor parte del valor de este servicio está en decirte qué de todo lo que te ofrecieron no te conviene.
La IA sirve para un conjunto de tareas bastante concreto: leer texto desordenado, clasificar, resumir, extraer datos de documentos y responder preguntas sobre información propia. Para el resto, casi siempre hay una solución más barata y más confiable.
Empezamos por descartar. La mayor parte del valor de este servicio está en decirte qué de todo lo que te ofrecieron no te conviene.
Leer presupuestos, facturas o contratos y sacar los datos estructurados con sus condiciones, para que entren solos al sistema.
Preguntarle en castellano a tu propia documentación y que responda citando de dónde sacó cada cosa.
Todo caso de uso se entrega con una medición de qué tan seguido acierta y qué pasa cuando se equivoca. Sin eso no es un sistema, es una demo.
Un caso de uso implementado, integrado a tu operación y medido. Con los números de precisión sobre la mesa, para que la decisión de ampliarlo o no sea informada.
Si la tarea tiene reglas claras y deterministas, la IA es la herramienta equivocada: más cara, más lenta y menos confiable que un `if`. Y si el error no es tolerable en ningún caso, tampoco.
No, si se diseña bien. Se puede trabajar con modelos que no retienen la información enviada, y ese punto se define y se documenta antes de empezar.
Se paga por uso y suele ser bajo para volúmenes de PyME. Lo estimamos con tus volúmenes reales antes de que decidas.
Para asistentes sobre documentación, no: justamente sirve cuando está desordenada. Para análisis y predicción, sí.
Una hora con tu equipo para entender la situación. Salís con una lectura honesta de por dónde empezar, sin compromiso.